De la Filosofía de la Clasificación de Riesgo
El propósito de la clasificación de riesgo es el
de proporcionar al inversionista una indicación de la capacidad
que tiene un emisor de un título de renta fija de pagar los
intereses y devolver el principal del título puntualmente
y en su totalidad. Se pretende que el rating sea comparable entre
distintos sectores industriales. El proceso de rating refleja el
análisis de factores positivos y negativos de la entidad
calificada. El análisis se basa en los datos financieros
de los últimos cinco años, en información del
sector al que pertenece, en presupuestos, y en estudios de rentabilidad
futura y de estrategia empresarial. Una vez efectuado el estudio
de la entidad, un comité de clasificación determina
el rating.
Para establecer la capacidad de la entidad para pagar la deuda
en el futuro se examina la calidad de los activos. Al determinar
un rating a corto plazo se tienen en cuenta los factores que afectan
a la perspectiva financiera inmediata, tales como liquidez y rentabilidad
a corto plazo, además, se tiene en consideración otros
factores a más largo plazo, cualitativos y propios del sector.
Nuestro análisis tiene en cuenta los probables altibajos
de los ciclos económicos y sus posibles consecuencias en
la solidez financiera del emisor. Nuestro rating se basa en factores,
como los que se enumeran a continuación, que dependiendo
de las circunstancias su importancia puede variar de un emisor a
otro:
- entorno industrial, volatilidad y perspectiva del futuro.
- situación de la entidad en el mercado, ventajas y desventajas
competitivas.
- determinación de la posición de la entidad en
su misma industria y frente a la competencia.
- abastecimiento de materias primas e insumos.
- capacidad de la gerencia y objetivos.
- calidad de los estados financieros.
- resultados financieros históricos y proyecciones futuras.
- estructura de ingresos y estabilidad de beneficios.
- inversión y riesgos financieros.
- cash flow y liquidez.
- estructura de deuda y estructura de capital.
- régimen tributario que afecta a la entidad.
- otros temas relevantes.
Nuestro análisis empieza con un estudio de los sectores
en los que el emisor opera. En general, el sector define los parámetros
dentro de los cuales se determinan los niveles de rating. Así,
un emisor que pertenece a un sector de alto riesgo tendrá
dificultades en conseguir el rating más alto, por muy conservador
que sea su perfil financiero. No obstante, tampoco se espera que
todo emisor perteneciente a un sector de bajo riesgo consiga automáticamente
un rating alto. Los aspectos a considerar son específicos
de cada sector, pero siempre se estudian otros factores de carácter
más general.
Un factor a tomar en cuenta en la evaluación de un rating
es la importancia de dicha industria en el país, medida por
factores tales como: número de empleados, contribución
al PBI, y volumen de exportaciones o de subcontratación a
sectores subsidiarios.
También se tienen en consideración las relaciones
con las autoridades para llegar a entender la postura del gobierno
ante el sector. Cabe distinguir entre la actitud favorable del gobierno
para fomentar la viabilidad financiera del sector y el apoyo directo
gubernamental a entidades en dificultades. Se toma en cuenta el
posible efecto de legislación proteccionista o perjudicial.
Se estudia la naturaleza y estructura del sector, con el propósito
de valorar los factores que influyen en la oferta y la demanda.
El rating de una entidad vendrá afectado por la consideración
de alto riesgo o mayor tendencia a fluctuaciones del sector al que
pertenece. Un sector en declive, especialmente volátil o
competitivo, puede afectar negativamente al rating a largo plazo
de una entidad. Se revisan áreas tales como: el acceso libre
al mercado, la estructura competitiva del sector, los ciclos económicos,
las necesidades de investigación y desarrollo, y los ciclos
de inversión de capital. Se discuten con la gerencia los
cambios importantes y las tendencias industriales para juzgar el
efecto que éstos podrían tener en los resultados futuros,
y la recuperación en el emisor de situaciones comerciales
negativas.
Después de haber estudiado los principales sectores en los
que opera la entidad, se evalúan sus antecedentes históricos
y sus proyecciones futuras. Se evalúa su importancia, medida
por volumen de ventas, participación en mercados clave, su
capacidad de influir en precios, el dominio de su producto en el
sector, su reputación y capacidad para resistir presiones
competitivas. En ocasiones, el tamaño de una entidad en su
sector le otorga ciertas ventajas: abastecimiento, distribución,
publicidad y situación competitiva. Se estudia la estructura
operativa, incluyendo la diversificación de productos, disponibilidad
de alternativas, control sobre la distribución, relaciones
laborales, actividad sindical y su habilidad para reaccionar ante
acontecimientos externos. Para cada una de las actividades más
relevantes dentro de la entidad, y con el fin de valorar cualquier
cambio a largo plazo en la situación dentro del mercado,
se estudian ciertos aspectos inherentes del negocio como el nivel
de producción, la situación comparativa de costes,
y también influencias externas tales como el medio ambiente.
El riesgo de gerencia se manifiesta en los resultados históricos
y en las proyecciones operativas y financieras de la entidad. Aunque
la evaluación de la gerencia es necesariamente subjetiva
y sólo es factible tras un período de tiempo por comparación
de los resultados actuales con los proyectados, los resultados financieros
históricos dan una indicación objetiva de la capacidad
de la gerencia. Se tienen en consideración los objetivos
corporativos de la gerencia junto con las de sus competidores para
tener una idea clara de la motivación estratégica,
del comportamiento ante el riesgo y del conocimiento del entorno
industrial.
Dado que lo que se valora es la capacidad de una entidad para pagar
sus obligaciones, los aspectos financieros tienen un papel primordial.
En algunas ocasiones las consideraciones financieras pueden tener
una gran influencia en la decisión del rating mientras que
en otras, los riesgos del sector y otras influencias subjetivas
pueden tener mayor peso específico en la determinación
del nivel del rating.
El objetivo de medir la calidad de los estados financieros es obtener
un entendimiento de la imagen presentada por los estados financieros,
y el poder determinar hasta qué punto éstos representan
razonablemente la situación financiera y los resultados obtenidos
por la empresa. En la medida en que dichos estados financieros puedan
considerarse un reflejo adecuado de la situación de la entidad,
serán utilizados para determinar la evolución de la
propia entidad y para la comparación con sus competidores.
Los ingresos son un elemento clave de la capacidad financiera de
una entidad, ya que pueden afectar al crecimiento del capital, a
la expansión, al mantenimiento de la capacidad operativa,
a la habilidad de hacer frente a condiciones adversas, y por último,
a la supervivencia de la entidad. Normalmente, las empresas nos
facilitan sus proyecciones de negocio internas. Nosotros nos centramos
fundamentalmente en los ingresos obtenidos por las actividades de
mayor relevancia en el negocio y ajustamos los saldos extraordinarios
y otros factores especiales que surgen de ciertas prácticas
contables de presentación. Estos ajustes permiten determinar
el nivel de ingresos que mejor representa el cash flow operativo.
El análisis de resultados históricos y la comparación
de entidades pueden resultar una tarea compleja debido a cambios
en: la estructura del grupo, los principios de consolidación,
la valoración de existencias, los principios de amortización,
cambios en la divisa, el reconocimiento de ingresos y gastos y las
provisiones. Hay que determinar y hacer los ajustes apropiados para
efectuar una comparación adecuada entre entidades en áreas
tales como rentabilidad y ratios de cobertura de cargas fijas financieras.
Se examina la composición y la estabilidad de los ingresos
y se mide la capacidad que tiene el cash flow para financiar una
expansión del negocio. En esta área, nos concentramos
en la capacidad que tiene una entidad de generar un cash flow suficiente
para financiar el negocio actual y futuro.
La estructura del capital y del accionariado de la entidad tiene
influencia sobre las distribuciones de dividendos. La política
y los niveles históricos de dividendos son importantes, como
lo son también otros gastos discrecionales, tales como la
publicidad y los gastos de investigación y desarrollo que,
aunque necesarios a largo plazo, se pueden diferir durante un periodo
de tiempo en el caso supuesto que la entidad se encontrase en dificultades.
Se estudia la relación de pasivo exigible a recursos propios
(leverage) y la relación de deuda a recursos propios (gearing)
para llegar a una conclusión sobre los perfiles de riesgo
de distintas entidades en cuanto a su dependencia en el financiamiento
externo. El punto de partida para tal estudio es el análisis
de la naturaleza del mercado de capital y del sector donde opera
la entidad. Para examinar la estructura del capital es esencial
un entendimiento de la naturaleza del negocio y del entorno de una
entidad, así como de los principales movimientos de fondos
de sus operaciones.
Factores estacionales pueden hacer que las cifras de préstamos
que figuren en el balance al cierre del ejercicio no sean representativas
de los niveles alcanzados durante el ejercicio y en consecuencia
afecten a los ratios de leverage y de gearing. El nivel adecuado
de este ratio depende del sector. Se examinará la estructura
de la deuda, incluyendo: clase de deuda, plazos de amortización,
moneda, tipo de intereses (fijos y variables), y las relaciones
con los proveedores de capital. La conclusión analítica
ante el nivel de endeudamiento dependerá en cierto grado
del activo y de su facilidad de realización si fuera necesario.
La comparación con competidores facilita el análisis
de cualquier entidad. Cuando sea posible, se realizará las
comparaciones con entidades que a su vez tienen un rating. Tal comparación
incluiría: niveles de rentabilidad, estructura de capital,
capacidad de atender a la deuda, generación de cash flow,
criterios contables, dirección del negocio y perspectivas
hacia los retos u oportunidades en el sector.
En nuestra evaluación de una entidad, analizamos la capacidad
de hacer frente a los cambios acusados en una o más de sus
variables operativas clave. Los tipos de interés son uno
de los factores más comunes que afectan a todas las entidades
y no tan sólo por su efecto financiero directo, sino por
su impacto en los niveles de demanda y en los costes de aprovisionamiento
entre otros.
La estructura del grupo puede influir tanto positiva como negativamente
en el rating de una entidad. Se estudia la solvencia, la reputación
y la posición financiera de los propietarios de la entidad,
además de sus relaciones con la misma, el grado de autonomía
o control ejercido así como cualquier otra ventaja o desventaja
asociada con los propietarios de la entidad que estamos evaluando.
La estructura de la propiedad de la entidad es de gran importancia.
Un grupo con una estructura piramidal de compañías
asociadas siempre da la impresión de una mayor capacidad
financiera de la que en realidad existe. El capital invertido en
las entidades asociadas que forman la pirámide parece indicar
que cada compañía está capitalizada adecuadamente
pero, al consolidar, se evidencia en ocasiones que el capital del
grupo es insuficiente para el nivel de endeudamiento.
Una consideración importante en el rating de papel comercial
es la posibilidad de acceso a liquidez alternativa. Las fuentes
de liquidez incluyen efectivo y aquellos activos que sean realizables
a corto plazo, líneas de crédito sin utilizar, y otras
facilidades disponibles. La composición del apoyo en activos
líquidos variará entre un emisor y otro, ya que se
determinará por el perfil de riesgo global, la estructura
de la deuda, las fluctuaciones en endeudamiento y los niveles de
financiación previstos a corto plazo.
Muchas veces, en la preparación del informe de rating, es
necesario acceder a información confidencial para estar al
corriente de las estrategias y la política financiera de
la entidad. Esta información no se revelará sin la
autorización explícita de la entidad.
Esta filosofía de clasificación de riesgo es punto
de partida para establecer la metodología de clasificación.
Cabe mencionar que dicha metodología está referida
a la clasificación de empresas y/o valores mobiliarios emitidos
por empresas con al menos tres años de historia. Para el
caso de proyectos o para empresas con meses uno o dos años
de existencia, se deben tomar en consideración los aspectos
que se mencionan a continuación.
Para la clasificación de proyectos se debe tomar en cuenta
el estudio de factibilidad económico-financiero del proyecto
así como la existencia de resguardos y garantías.
El análisis del estudio de factibilidad debe considerar:
la predictibilidad de los ingresos; la tecnología a utilizar;
el abastecimiento de materias primas, insumos y suministros. Asimismo,
debe obtenerse un conocimiento cabal del mercado en el cual se desarrollará
el proyecto, la participación de la empresa dentro del sector
en el que se desenvolverá, las proyecciones económicas
y financieras que se estimen para el sector, la oferta potencial
de bienes y servicios del sector. Por otro lado, se debe analizar
en detalle los objetivos del proyecto y la viabilidad y consecuencia
de las estrategias planteadas, los programas de mercadeo, la organización
y demás aspectos.
Es importante también el análisis de las proyecciones
y rentabilidad del proyecto. Para ello, se debe empezar por el análisis
de los supuestos que deben detallar los aspectos más importantes
del proyecto, donde debe considerarse la rentabilidad real esperada
del proyecto para los próximos cinco años, como mínimo;
las proyecciones de las variables fundamentales del proyecto para
los próximos cinco años considerando los ingresos
y gastos de la empresa. Es importante, asimismo, las proyecciones
para los próximos cinco años, de los flujos de caja,
balances y estados de ganancias y pérdidas presentados en
forma mensual para los primeros periodos y en forma anual para los
últimos. Es primordial también el análisis
de sensibilidad del proyecto tomando en consideración las
variaciones significativas en las variables críticas y, el
análisis de la estructura del capital de conformación
de la empresa.
Luego del análisis del estudio de factibilidad económico-financiero
del proyecto a partir de las premisas y conceptos mencionados anteriormente,
se debe incorporar obligatoriamente el análisis de los resguardos
y garantías del proyecto, que otorguen al inversionista una
protección adicional a aquella generada por la situación
del emisor. Los resguardos los entendemos como las cláusulas
del contrato de emisión en las que el emisor se compromete
a mantener algunos de sus indicadores financieros dentro de ciertos
márgenes, o someter sus operaciones a ciertas restricciones
o cumplir determinadas condiciones en sus negocios tendientes a
evitar efectos negativos para los tenedores de los títulos.
Dichos resguardos se evaluarán en función a si proporcionan
estabilidad a la evaluación del emisor y comprobando si éstos
son controlables por los representantes de los tenedores del instrumento.
Las garantías las entendemos como las hipotecas, las prendas
constituidas sobre determinados bienes y las fianzas de terceros
que aseguren el cumplimiento de la obligación de pago contraída
en el contrato de emisión. Dichas garantías se evaluarán
con relación al capital adeudado de instrumentos, tomando
en cuenta el valor de liquidación de los bienes entregados
en garantía, en consideración a su uso o valor alternativo
fuera del contexto de la empresa.
Para el caso de empresas con menos de tres años de existencia,
su evaluación se sujetará a lo establecido en la metodología,
agregando un nuevo aspecto de análisis de cumplimiento de
las metas trazadas en el proyecto original que incorpore elementos
tales como: el avance de obra, el posicionamiento obtenido, la generación
de ingresos, la rentabilidad, los factores no previstos en el proyecto
original y otros elementos adicionales. En este caso también
se establecerá la necesidad del análisis de los resguardos
y garantías establecidos.