Las clasificaciones de AAI son una opinión sobre la capacidad
oportuna de pago de una entidad para cumplir con sus compromisos
financieros.
Los ratings son usados por los inversionistas como indicadores
para ver si podrían recuperar su dinero en los plazos y condiciones
en los cuales invirtieron. Por ello, el uso de ratings define su
función: Ratings de grado de inversión
(categorías a largo plazo AAA - BBB; a corto plazo CP1 –
CP3) indican una probabilidad relativamente baja de incumplimiento,
mientras que los Ratings especulativos o de grado de no
inversión (categorías BB - D; corto plazo
CP4 – CP5) señalan una alta probabilidad de incumplimiento
o que el incumplimiento ya ocurrió.
Los ratings otorgados por AAI no implican una recomendación
para comprar, vender y/o mantener los valores. Los ratings son basados
en información obtenida de emisores, información pública
disponible y otros medios. AAI no audita la información proporcionada
por el cliente.
Con el fin de diferenciar las clasificaciones locales de las internacionales,
a las simbologías para las clasificaciones locales se le
agrega la sigla (pe).
En la escala de rating nacional, el rating a largo plazo de AAA
será siempre asignado al estado soberano. Esto provee una
medida relativa para las entidades calificadas sólo dentro
del país.
Los ratings locales excluyen el efecto de riesgo soberano y por
ello, no se toma en cuenta la posibilidad de que el emisor pueda
no ser capaz de transferir las divisas necesarias para cumplir con
el pago oportuno de sus compromisos financieros. Por lo tanto, no
son comparables internacionalmente, ya que a cada país se
le asigna un riesgo soberano AAA.